"La sexualidad debe estar presente en las materias de educación de manera transversal"

26.02.2020

Entrevistamos a la psicóloga y sexóloga Andrea Martínez para hablar de sexología y educación desde una perspectiva profesional.

Sara Silvar

Fotograma de la serie sobre educación sexual para adoelscentes "Sex education". Disponible en Netflix.
Fotograma de la serie sobre educación sexual para adoelscentes "Sex education". Disponible en Netflix.

Para Andrea Martínez, la Sexología es el conocimiento de la sexualidad: se ha estudiado a nivel fisiológico, antropológico y en muchos planos más. 

-¿En qué consiste la Sexología como disciplina?

Es una disciplina muy joven; hasta que comenzó a establecerse y a estudiarse de manera científica a mediados del siglo XX, la sexualidad estaba completamente sujeta a supersticiones, prejuicios y normas morales impuestas por la religión. Pero tener un conocimiento riguroso sobre nuestra sexualidad es crucial para combatir todo el malestar innecesario que puede surgir en torno al sexo y que, en muchas ocasiones, viene dado por el desconocimiento y el miedo. Yo estudié Sexología aplicada especialmente al ámbito clínico, pero lo que más me gusta y considero más importante es la divulgación y educación sexual. Muchas personas que vienen a consulta traen dificultades que tienen su raíz en tabúes, mitos y desinformación.

- ¿Cómo crees que se debería educar a la población en educación sexual? 

Muchas asociaciones y profesionales denunciamos el hecho de que no haya educación sexual en las aulas, y que las pocas veces que la hay solamente consista en el uso de anticonceptivos. Se enseña a poner un preservativo y se habla del embarazo no deseado e ITS, pero la educación sexual no debería ser exclusivamente higienista porque esta perspectiva (aunque también es muy importante) deja fuera muchísimos conceptos fundamentales.

-¿En qué momento debemos empezar a hablar sobre sexualidad?

La educación sexual es labor de todes: siempre que estamos en contacto con peques es importante responder a sus preguntas, explicarles y respetar los límites de su cuerpo y su intimidad, hablarles de consentimiento... Tendemos a invadir el espacio de les niñes, tocarles el culete u obligarles a darles besos a personas que ni siquiera conocen, censurarles cuando se exploran, asumir su heterosexualidad o inventarnos historias cuando nos preguntan por temas relacionados con el sexo

Es claramente un tema que nos genera dudas y nos incomoda, así que tratamos de salir del paso y esperar que sean otres quienes se ocupen de ello. Es importante explicarles las cosas de manera adecuada a su edad, para que puedan comprender y ver que la sexualidad no es algo "sucio" o extraño. Si como adultes les damos información veraz y confianza crecerán con ideas más claras y cuando tengan dudas se sentirán en la confianza de preguntarnos, en lugar de recurrir a otros recursos como la pornografía, que no tiene una función educativa.


-Hablando del sistema educativo actual, ¿cómo lo mejorarías? 

Cuando yo estudié Secundaria, el único momento en que se mencionó el sexo fue en la clase de Biología y sólo se hacía referencia a la parte reproductiva ¿Por qué no se habla de antropología sexual cuando se estudian otras culturas en Geografía o Historia? ¿Qué pasa con todas las referencias a la sexualidad que se encuentran en obras que se estudian en Literatura y que se pasan por alto? ¿Cómo se trata el tema del consentimiento en asignaturas como Valores Éticos?


En la norma jurídica vigente se contemplan para la Educación Secundaria objetivos como "Rechazar la discriminación de las personas por razón de sexo o por cualquier otra condición o circunstancia personal o social" y "Conocer y valorar la dimensión humana de la sexualidad en toda su diversidad". Sin embargo, cada vez me encuentro en consulta personas más jóvenes con muchas carencias a nivel de información y creo que eso es un indicador de que no se están cumpliendo los estándares mínimos. No es suficiente con impartir un taller o dos. La sexualidad está presente en nuestro día a día, y como tal debe estar presente en las materias de educación de manera transversal.

-¿Cómo nos puede afectar esta desinformación cuando somos adultos?

Somos muy ambivalentes con respecto a la sexualidad. Las insinuaciones sexuales inundan la publicidad, los programas de televisión... ¡pero casi nunca se habla de ello directamente! 

Por ejemplo, se fomenta que las chicas jóvenes muestren una imagen sexy pero se castiga su promiscuidad. Celebramos de manera masiva el Orgullo LGBTIQ+ pero muchas personas del colectivo siguen siendo víctimas de violencias muy graves. La pornografía machista es una industria millonaria pero páginas como Google e Instagram restringen o censuran contenidos educativos y artísticos por mostrar pezones, genitales o actos sexuales consentidos. Y así con muchas otras cosas. Mientras no permitamos que se difunda la información veraz ni demos permiso para hablar con mayor libertad de nuestra sexualidad seguirán imperando falsas creencias y actitudes prejuiciosas que pueden causar mucho sufrimiento.

-Nosotras te conocimos a través de Instagram, ¿cómo utilizas esta red social para hablar de sexología y diversidad?

Nunca he sido muy amiga de las redes sociales, así que mi cuenta de Instagram tiene poquito tiempo (todavía no ha cumplido un año). En su momento me planteé hacerme un canal de YouTube porque esa plataforma sí la había usado más, pero al explorar Instagram me pareció un medio muy accesible. Siempre vamos con prisas y se busca contenido de consumo rápido, a día de hoy no hay mucha gente que dedique tiempo a leer blogs o ver vídeos largos. 

Lo que más me gusta es responder a las dudas que me plantean las personas de mi entorno; creo que estos contenidos tienen especial valor porque pueden aclarar dudas a muchas personas que no siempre se atreven a preguntar. Las redes sociales son un arma de doble filo por la democratización de la información. Por una parte son una ventana para quienes somos profesionales, de manera que podemos ofrecer información que no se encuentra en otros medios. El problema es que, como todo el mundo puede escribir sobre el tema que sea, también existe mucha desinformación y es igual de accesible. 

- ¿Cómo valorarías la libertad sexual de nuestra sociedad actual?

Creo que la cuarta ola de feminismo que estamos viviendo facilita el que muchas personas empiecen a sentirse más libres a la hora de vivir su sexualidad, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Ahora mismo, es fundamental que pongamos la vista en lo que nos queda por conseguir y, especialmente, por proteger lo que hemos logrado. Algunas leyes que protegen a personas vulnerables por motivos como el género o la orientación sexual se están viendo amenazadas y no podemos permitirnos un retroceso.

- Hablando de juguetes sexuales, ¿cómo han evolucionado en estos últimos años? ¿Por qué es importante que se hable de masturbación femenina y de juguetes para nosotras?

Me parece maravilloso el cambio no sólo en los juguetes, sino en las tiendas que los distribuyen. Aunque los vibradores y dildos se venden desde hace décadas, hasta hace muy poco tiempo los sex shops eran sitios oscuros... ¡pocas mujeres se sentían atraídas a entrar! Creo que Internet ha jugado un papel importante en el hecho de que muchas chicas que no se habían atrevido a acercarse a este mundo se animasen a comprar sus primeros juguetes. También ha sido crucial la creciente presencia de las mujeres en las industrias del porno y de la juguetería erótica, porque se crean productos ideados por y para mujeres. Es un gran avance que, a través de la proliferación de algunos juguetes, las mujeres vayan perdiendo el miedo a la masturbación, que para nosotras ha conllevado un estigma. Aun así, yo siempre recomiendo autoestimularse con las manos: los juguetes pueden dar mucho placer, pero nada puede ofrecernos un autoconocimiento del cuerpo como el tocarlo con nuestros propios dedos.


-Por último, necesitamos preguntarte por el juguete del año, el famoso Satisfyer ¿Es la gran revolución en los juguetes de placer para estimular el clítoris? ¿Por qué hay grupos de la sociedad que se han mostrado ofendidos?

¡Tengo sentimientos encontrados hacia los succionadores! Personalmente, no es mi tipo de juguete favorito (pero esto es a nivel de preferencia). Lo que más me gusta de ellos es que han dado al clítoris el protagonismo que merece, después todo el coitocentrismo que arrastramos. También me encanta que haya puesto en el centro la masturbación de las personas con vulva. Este repentino protagonismo de nuestro placer sin necesidad de penetración es algo que ha levantado ampollas, sobretodo en las parejas cishetero... Puede servir como revulsivo para que algunos sean más conscientes de lo que hace sentir placer a sus parejas y una vez perdido el miedo se puede disfrutar mucho introduciendo juguetes como este no sólo en solitario sino en el sexo en pareja.

La desventaja que le veo es que está creando la expectativa del "orgasmo rápido", y si nos centramos en esto caemos en el error de obsesionarnos con ese orgasmo en vez de disfrutar de todas las demás sensaciones. Veo que los juguetes en general cada vez son más potentes, se promocionan mucho las sensaciones fuertes... y eso para algunas ocasiones está genial, pero , a veces, menos es más.